Por los parlantes de Sala del Museo se oía una canción de Bombino, músico africano de estilo imposible de confundir, cuando “Huesos”, canción que abre el primer disco de Los Espíritus, comenzó a sonar. La cargada base de percusión y baterías se fusionó rápidamente con el resto de los instrumentos, generando una densa e irresistible capa de sonidos muy similar a lo que se puede escuchar en los dos discos de la banda de La Paternal. Uno de los guitarristas y cantantes, Maxi Prietto, agregó solos de estilo árabe que le dieron un diferencial muy positivo. Esos “condimentos” típicos de Prietto con su guitarra Stratocaster se vieron a lo largo del show, y su principal distintivo es el uso reiterado del pedal Wah, en el que parece que cuando se utiliza la guitarra llora. Eso se vio en el segundo tema del toque, “Jesús rima con cruz”, y no paró de percibirse hasta el final.

Lo que hace diferente a Los Espíritus del resto de las bandas de rock independiente de la región es la utilización de ritmos latinos para su música, en el cual recurren a percusiones que invitan a bailar. A esto se suma sin duda alguna la manera directa y en cotidiano lenguaje en la que narran sus historias, y sus raíces bluseras que, por lo que se ve en los dos nuevos cortes de difusión, estará muy presente en su próximo disco. En el espectáculo que dieron en el barrio Ciudad Vieja de Montevideo el pasado viernes, estos fueron elementos constantes. Con el bombo sonando fuerte en todas las canciones y líneas de bajo super sólidas, la banda recorrió todos los “hits” de su repertorio; como la melancólica “Los desamparados”, la acelerada “Lo echaron del bar”, la de cruda prosa “Las sirenas”, la blusera “Perro viejo” y la de uruguaya expresión “Negro chico”, entre otras.

Foto: Diego Arrighetti

Llamó mucho la atención que en la canción “Mares” cambiaron por completo el ritmo usual, y utilizaron uno igual a “She is a Woman”, de los Beatles. Por otro lado, en “La crecida”, la guitarra con la distorsión Delay llevó de manera inexorable a que se perciba la música bajo mares de psicodelia. La guitarra acústica que utiliza Santiago Moraes, el otro frontman de la banda, se adapta muy bien con lo hecho por Prietto, y es complementada por una tercera guitarra, que es eléctrica, y realiza arreglos en quintas y octavas que le dan sutileza a los sonidos. Cabe destacar que las voces de Moraes y Prietto son muy similares entre sí, y genera curiosidad verlos en vivo ya que en los discos resulta un poco difícil distinguir quién de los dos es el que canta.

Foto: Diego Arrighetti

Antes del toque de Los Espíritus se presentó el icónico músico uruguayo Mandrake Wolf, con su nuevo proyecto, Los Druidas; que sigue la línea de Mandrake pero agrega nuevos elementos como el gran guitarrista Ignacio Iturria de Croupier Funk, el baterista Federico “el helénico” Anastasiadis, de Oro, e Ignacio Etcheverría, bajista ahora de Buenos Muchachos. Los Espíritus cerraron su show en vivo con la nostálgica “Noches de verano”, ante una repleta Sala del Museo, y un caluroso público entusiasmado que bailó y cantó con placer.

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