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Solo por el cartel ya se veía venir que está edición no tendría la misma calidad a la que el festival murciano nos tenía acostumbrados. Los que compramos el abono antes de conocer ninguna  de las confirmaciones, nos llevamos un pequeño chasco al finalizar estas; y aunque hasta el final no perdimos la esperanza de una mejoría,  en general, musicalmente, al festival le faltó energía. Exceptuando a Pulp como cabeza de cartel indiscutible, y a algunos más como Flaming Lips o Friendly Fires, la mayor parte de los grupos confirmados tenían un repertorio un tanto lento y poco adaptado al público de un festival de estas características.

Lo Mejor

Flaming Lips: empezaron con una pedazo de introducción, que aunque muchos tachen de previsible se trata de un espectáculo audiovisual impresionante. Pantallas con imágenes psicodélicas, una silueta femenina masturbándose y Wayne Coyne dentro de una pelota enorme rodando por encima del público. Todo el concierto fue una gran performance de la que deberían tomar ejemplo muchos artistas, al fin y al cabo la gente va a los conciertos a divertise, y a ver/oir algo diferente, a disfrutar de un espectáculo… que para escuchar lo mismo ya tienen el disco! Impresionante el directo del tema The Yeah Yeah Yeah Song.

PulpJarvis Cocker, es lo más. Una pose en el escenario, una presencia, un estilo… y todo a sus 48 años. El público exploto de furor con Common People, quizás la canción a la que más nos entregamos de todo el festival… previsiblemente! También enloquecimos con Disco 2000Do you remember the first time? (escogida para empezar el concierto), Razzmatazz y Babies. Aunque el volúmen del sonido del escenario principal (y del concierto principal del festival), era un poco limitado, Pulp no defraudó y nos regaló el espectáculo que todos estábamos esperando.

Delorentos: los tachan de facilones, de estribillos rápidamente pegadizos que cumplen su función, de similares a U2… pero a nosotros no nos fallan: un despilfarro de energía! Un concierto menos intimo que el que reseñábamos la semana pasada en Music Hall de Barcelona, pero con un público entregado que provocó el aumento emocional de los propios artistas. A los que los conocíamos nos dejaron aún más enganchados, y para los que no (oído de sus propias bocas) fue un gran descubrimiento.

Love of Lesbian: Uno de los más ansiados, y más aún después de que el pasado abril nos deleitaran con tres novedades de su próximo álbum: Los seres únicosWio, y El Hambre Invisible. El concierto de los barceloneses era el más esperado del sábado, y aunque realmente no son fruto de mi devoción, si mueven tal cantidad de massas por algo será. Considero que se degustan mejor en conciertos más relajados, más intimistas, ya que los temas moviditos brillan por su ausencia, pero Club de fans de John Boy nunca falla, y hace saltar desde el primero hasta el último de la grada.

Friendly Fires: momentazo cuando el cantante baja a la pista y se entremezcla con los asistentes. Aparte de eso, y la reciente Hawaiian Air, lo demás normalito si no eres superfan del conjunto.

DJ’s: Tanto Elyella dj’s como Buffet Libre fueron una auténtica fiesta. Mixtapes de temazos que nos hicieron bailar desenfrenadamente hasta bien entrada la madrugada.

*Por la lluvia y el horario no pudimos llegar a ver a Bigott, lo que fue una pena ya que nos han contado que fue pura diversión.

Lo peor

Gossip: demasiado protagonismo de Beth Ditto. A nadie le quedaron dudas de la capacidad vocal de la cantante, que nos fascinó con algunos extraordinarios solos, pero el resto del grupo verdaderamente quedó en un segundísimo plano. El repertorio en general poco variado: solo destacaron sus hit Standing In The Way Of Control y Heavy Cross, y el single de su nuevo álbum “Joyful Noise”, Perfect World. Un directo monótono, que terminó con el I will Always Love You como homenaje a Whitney Houston (para mi otro momento que sobraba).

The Kills: no es que fueran lo peor, se enmarcaron en su estilo, pero tanto por la hora a la que les tocó actuar, como por las canciones elegidas para el concierto, considero que fueron un pelín sosos… o por lo menos, poco adaptados al festival. No comprendo, por mucho que sea uno de sus más grandes éxitos, como ponen The Last Goodbye como la penúltima canción, que pudiendo ser buena o no, es lentísima… al final por los motivos que fuera no conectaron mucho con el público. Durante toda la actuación, cuatro percusionistas con un pañuelo rojo, tocaban los bombos como autómatas en los laterales, pero aunque la escena que chocaba al principio, perdía fuerza después de la novedad.

La casa azul: no voy a hacer muchos comentarios… es un grupo al que detesto, y el público solo se sabe su “éxitodelos40principales “La revolución sexual”. La oímos y nos fuimos, como la mayoría.

Off Festival: Un engaño. Ni a 5 minutos del recinto, ni gratuito. A más de 20 minutos a pie, y con un precio de doce euros. Todo para ver a nombres incluidos en el horario general del festival (por el que ya habíamos pagado un abono), y con una cola inexplicable que no nos permitió entrar.

El Festival

En cuanto a infraestructuras, ya no tuvimos la pista de autos de choque tradicional, ni la carpa Jack Daniels. ¿Lo bueno? Cero colas, tanto en las barras, como para pedir tickets, o para recoger las pulseras. Buen trabajo de los organizadores teniendo en cuenta que asistieron más de 60.000 personas.

Como siempre, bien curioso el desfile de outfits de lo que cada uno quería entender por el término “moderno”. ¡Cada cual más extravagante!

Y tal y como comentábamos al comienzo del artículo, concluir con la posibilidad de que sea la peor edición del festival. En general un bajón de calidad, sobretodo el sábado, que unido a la lluvia hizo que nos perdiéramos gran parte del cartel nacional.

Lo mejor del festival como siempre, el ambiente. La gente encantadora, con ganas de divertirse y respirando muy buen rollo entre todos.