Pese a la cancelación del recital de la banda inglesa Foals en La Trastienda debido a “problemas de logística” (¿alguna vez sabremos realmente que significa eso?), algunos fans de la banda no nos resignamos y fuimos a verlos como teloneros de los Red Hot Chili Peppers, en el estadio de River Plate el pasado domingo 18. La banda visitó Sudamérica por primera vez en el marco de la gira I’m With You de los californianos.

Los fans de Foals éramos poquísimos, tan pocos que fuimos prácticamente insignificantes entre la gran multitud (más de 58.000 personas) que poblaba el Monumental. Como era de esperarse, dada su condición de banda soporte, tocaron un setlist corto: 8 canciones, divididas igualmente entre sus dos únicos discos hasta la fecha. La banda comenzó su performance con “Blue Blood”, tema perfecto para poner en marcha su dosis de math rock y establecer esa atmosfera onírica que los caracteriza. Los chicos de Oxford se mostraron firmes a lo largo de todo el recital, y no se dejaron intimidar frente a un estadio lleno y ante un público que mayoritariamente no estaba allí para verlos a ellos. El recital continuó repasando los singles de los británicos; tanto de su primer disco Antidotes, como de su sucesor Total Life Forever. Vale destacar el dance-punk de “Cassius”, que logró despegar del suelo hasta a los más reacios. El tramo final fue sin dudas el punto más alto del recital: “Spanish Sahara” representó el momento más emotivo, y la única vez en que se oyó a su público corear el estribillo -momento luego opacado por el resto del público que pedía a la banda principal de la noche. Cerraron el concierto con la potente “Red Socks Pugie”, y hacia el final del show el cantante Yannis Philippakis bajó del escenario para luego caminar entre el público hasta la torre de sonido.

Foals supo brindar un show lleno de energía y pasión, sin trucos ni parafernalias. El recital fue de una gran intensidad emocional y fluidez musical. La banda suena excelente en vivo y, a pesar del volumen más bajo que siempre tienen los teloneros, presentó una consistente calidad sonora. Fue un recital sólido, que partió desde esa suerte de fragilidad del inicio de “Blue Blood” y se construyó lentamente hasta finalizar con la intensidad de “Red Socks Pugie”. El hecho de que Foals sea una banda de estadio o no es algo que me cuestiono, pero claramente se disfrutaría mucho más en un recinto cerrado e íntimo, donde todas esas emociones a flor de piel se hubiesen condensado. Aunque siempre está la sensación de que faltaron canciones, en un recital como banda soporte ese sentimiento es mucho más justificado. Temas que venían tocando en los recitales anteriores de la gira sudamericana, como por ejemplo “After Glow” y la enérgica “Two Steps, Twice”, hicieron falta. La ausencia del bajista Walter Gervers -aparentemente por problemas menores de salud- también se sintió.

Pero a pesar de la excelente presentación, la triste verdad es que el público no supo apreciarlos; la mayoría no los conocía ni tenía el menor interés en hacerlo. Los abuchearon en varias ocasiones e incluso pedían por los “Red Hot” en medio de las canciones. Un exceso de prejuicio y una falta de respeto totales. Yo era la única fan de Foals en un amplio radio y tuve que escuchar muchísimos comentarios mal intencionados; ya sea cuestionando la calidad musical de la banda, o incluso acotaciones de tinte homofóbico. Algunos pocos, en cambio, pese a que no conocían su música, se permitieron disfrutar un excelente recital y tuvieron la posibilidad de conocer una banda nueva.

Como fan de la banda que esperó por este recital durante mucho tiempo, salí del estadio satisfecha -pero deseosa de más- y con el concierto aún fresco en la memoria (sí, como si los Red Hot Chili Peppers no hubiesen tocado en el medio). Ahora sólo nos queda esperar que vuelvan pronto y nos devuelvan el recital en La Trastienda que nos deben, sin dudas los estaremos esperando ansiosamente.

A continuación la lista de temas:

Blue Blood
Olympic Airways
Total Life Forever
Cassius
Balloons
Miami
Spanish Sahara
Red Socks Pugie