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Noviembre llegó y pasó. Uno, dos, tres, cuatro y cinco. Fueron todos jueves, aunque todos se llamaron distinto. “Cumple Petete” tituló uno el setlist, en honor al natalicio del técnico en sonido —quienes fueron lo sabrán porque se lo cantaron—. A él y también a Mojo, el ruloso bajista que cumplía después de las doce, pero poco importó la mala suerte. Otro se llamó “Niceto Juegue”, en broma con el día y nombre de la banda. Quizás el más contundente fue el último: “NICETO 5/5” rezaba la hoja impresa que tenía en consola León Greco, talentosísimo diseñador de esas luces que bañan cada misa de Marquitos Di Palma. Pero la pregunta es: ¿qué nos dejan cinco Niceto sold out un día de semana? Repasemos.

¿Te acordás de aquél “sacale un churro a tu hermano”?

El conjunto debutó en Aguirre y Malabia, en el Centro Cultural Alfonsina Storni, ante 20 personas ¡bueno, bueno, tampoco la pavada! Recapitulando: era agosto del 2015 y El Kuelgue festejaba “sus primeros once carlos”; para dicho evento, copaban un fin de semana el mismo Niceto Club, prometiendo dos listas distintas y llenando de globos la despedida de Ruli (2013). Dichos cumpleaños duraron poquito más de dos horas. Hacía rato que la banda tenía un nombre y había abandonado el circuito más emergente, como sus toques en Vuela el Pez, pero aún buscaba consolidarse entre las masas.

Mayo siguiente los recibía mimados: Paul McCartney los elegía como teloneros —sí, fue él mismo, de entre los grupos que la producción le dio para escuchar—. Por esa época los kolgados contaban con un bien recibido Cariño Reptil (2015) y preparaban el festejo de sus doce pirulos. Un dato anecdótico: Julián Kartún, a quien todos conocemos como personaje emblemático del humor en pantalla, comenzaba a definirse a sí mismo como “Cantante de El Kuelgue ante todo”. En declaraciones pasadas, Julián decía que él era actor, que solo le ponía voz a la banda de sus amigos porque no tocaba ningún instrumento y que le parecía cararrota llamarse músico. Sin embargo, la solidez con la que crecía este proyecto y el entusiasmo que sus amigos proponían inclinó la balanza al punto de que el lúdico frontman asumiera el título con la misma seguridad con la que asume su amor por Atlanta. Recuerdo leer posteos emocionados de los integrantes porque su hit “Bossa & People” estaba por alcanzar el millón de views en YouTube. Con humildad, se hicieron desde abajo los muchachos.


Meses más tarde, a finales de julio, festejaban los doce con dos Teatro Vorterix, regalaban milanesas a los madrugadores y nuevamente la rompían con dos horas. Los trece no tuvieron festejo oficial, pero para saciar la manija de la ausencia, en octubre anunciaron que tocaban en Capital todos los jueves de noviembre.

Foto: Pablo Mekler, en la fecha del 2/11

Para bailar y sonreír

Lo primero para explicar el fenómeno reciente es pensar ¿qué tienen en común las cinco fechas, o bien, qué tienen de distinto? El primer enunciado será la única crítica: se prometió el estreno de un tema nuevo por fecha; en su lugar, se interpretó en todas “Góndola“, el nuevo single —El Kuelgue estuvo en estudios y tendremos nuevo álbum el año que viene—. Las fechas figuraban organizadas por “Cacharrito Producciones”; después de incansables búsquedas de dicha productora fantasma, Mojoli le confesaba a vuestro redactor que era una joda de ellos en alusión al tarrito donde escabian en los recitales —cumbia sí, seriedad ni en pedo—. “Milanesa” fue de los intachables, con Kartún vestido a puro glamour, en ocasiones con los tapados de su novia Belén. La historia del público con el tema es de lo más entretenida (al parecer, cuanto más ridículo, mejor para la gente): la canción es una sarta de pavadas que tanto en estudio como en vivo ha integrado muchísimos diálogos de Caro Pardíaco, blondie alter ego del actor. Cuando en noviembre del 2015 presentaron el disco en Vorterix, la dejaron afuera, y el fechón terminó con el público cantando “¡tocate milaneeeesa!”. Los Kuelgue se miraban atónitos, tenían que entregar el escenario (había boliche en el turno siguiente). Pablo (saxo) festejaba incrédulo, minutos antes, Julián había dicho “se pasó volando”, con tono nostálgico. Santi Martínez (teclado, voz) tomó la posta esa noche y tiró “en febrero (2016) tocamos en el Konex y abrimos con ‘Milanesa‘”. Eso ocurrió y casi no ha habido presentación de la banda desde entonces —sin contar microshows en festivales— que no incluya la pieza.

Foto: Natalia Vidal, en la fecha del 23/11
Foto: Lopi Pedrini, en la fecha del 9/11

Cuando leí el anuncio de cinco fechas dudé un poco, pero la primera repetición disipó todo temor. Cada día tuvo su guiño en la lista, su chiste nuevo, su historia de la banda, su público distinto y su final con bises cambiados. A pesar de haber apostado a un setlist que no superó la hora cuarenta y cinco, la intensidad que propuso cada show no dejó lugar a la insatisfacción. La primera ponía de rodillas (o casi, porque la venta de porrones de vidrio en Niceto dejó como saldo pisos peligrosísimos) a toda la pista durante “Cristo es Marquitos Di Palma”. La segunda mantenía intensidad y cerraba con “Sin parangón”, solo para que éste mismo abriera la tercera. Tercera en la que Juli y Santi bromeaban, no sin honestidad: “Uh, esta es la tercera… pensamos que iban a estar cansados, pero mirá esto”. En la cuarta, por esas cuestiones de la vida, un público más novato se mostraba algo reacio al pogo bailarín desde el inicio. Sonaba por primera vez “El Paraíso de los Perros” (o Paradise, como le dicen los músicos) de manera íntegra, puesto que fechas anteriores había sonado solo una estrofa enganchada a otro tema. De esa cuarta fecha, mucha gente se quedó afuera por querer comprar en puerta, lo que provocó que al otro día, viernes 24, ¡la fecha del 30 se agotara!

Aquella noche hubo otro regalo especial: “Clonasepan” cover de un tema de cumbia de El Cuelgue (sí, con C, con videos que podían encontrarse hasta el año pasado en YouTube), fue tocado repitiendo cuatro veces su aclamada primera estrofa “estaba en la esquina re sarpado, pipa en la mano, re kolgado”; diez puntos ya que es el tema más bailado del grupo y siempre se hace extremadamente corto —minuto y medio en general—. La quinta volvía a pisar fuerte entre la gente, mucho baile y por primera vez en la tanda, el siempre anhelado cover de “Una Wacha Piola” con bonus track de ¡“El meneaito”!

Cumbia sí, trabajo no

Muchos fueron los invitados, la más destacable sin dudas Miss Bolivia y su intervención en la tercera fecha para rapear “Bien Warrior” enganchado con “Negra Candombera”. También las notables apariciones de Nacho Martínez, primer baterista y hermano de Santi, en las últimas fechas, para tocar la flauta traversa como solo él sabe y parodiar a Los Borbotones de Los Simpson (hace un tiempo ya que Nacho dejó la banda, actualmente vive en París). Otro músico familiar fue Moon Baillie, hermano de Tomás (primer percusionista y actual baterista), que nos visitó desde Seattle, EE.UU., para sumar su guitarra en la quinta fecha.

Foto: Lopi Pedrini, en la fecha del 9/11, junto a Juan Ingaramo
Foto: Lucas Mangi, en la fecha del 23/11
Foto: Lopi Pedrini, en la fecha del 9/11

Un Santi Martínez que ha bajado la pancita se desnuda y enmascara de caballo para menear al son de “Clonasepan”; Julián aparece entre el público subido a un changuito luminoso para interpretar el cover del hit youtubeanoAmor, Comprensión & Ternura” (¿lo editarán al fin para este cuarto disco?), todo esto es moneda corriente. El nuevo prestado es “Crimen” de Cerati y, por supuesto, llega siempre la declaración anti-fanatismo en “Cristo es Marquitos Di Palma”. Especial condimento tuvo el rezo en el último recital, ya que hicieron el clásico final de lista “Clonasepan-Tema del verano” habiéndola dejado de lado, con pleno conocimiento de lo que ocurriría: la gente empezó a pedirla a gritos —¡hasta se organizó para cantarla!— y una vez más, como en la primera, el campo se fue a pecar al piso.

Foto: Lopi Pedrini, en la fecha del 9/11

En la góndola de vino

El fenómeno kuelgue se explica por su locura, su carisma, su integración de recital de rock, toque de bailanta, fiesta de 15 y show de stand up; pero también se respalda en muchísimo trabajo, horas de ensayo, un gran diseño de luces, un Cuervo y una Cobra que empujan desde el escenario, un Zoti en sonido, una Pauli en de-todo y tantos otros personajes más.

Si todavía no los viste, no sé qué esperás: a fines de enero realizarán un Patio Konex y para el resto del año habrá muchas, muchas sorpresas más. Entonces ¿qué nos dejan los cinco Niceto Club agotados? Nos dejan la evidencia de que el fenómeno kuelgue se encuentra en pleno auge: “El tipo —como en catequesis me dijeron— se cansó, dijo Jesús: puesto menor ¡Quiero ser Marcos Di Palma!”.

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Foto principal: Lopi Pedrini, en la fecha del 9/11.