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El pasado sábado 22 de noviembre, en el pequeño pero pintoresco Salón Frers de La Rural, una multitud esperaba ansiosa. A las 21 hs, sin decir una palabra, Jake Bugg hizo su entrada para presentarse por tercera vez en el año en la Argentina, después de haberse ganado la atención de muchos a principios del 2014 en el Lollapalooza y complacido a sus queridos fans con un sideshow propio en Niceto Club. A dos años de haber lanzado su disco debut, Jake Bugg no hace más que comprobar que sólo necesita una guitarra y su peculiar voz para hacer vibrar al público, compuesto mayormente por jóvenes y adolescentes.

El show fue, tal como se esperaba, un amplio repaso de sus dos discos de estudio: Jake Bugg (2012, Mercury / Island) y Shangri La (2013, Mercury / Island), empezando con un viaje a los suburbios de Clifton, su ciudad natal, con “Messed Up Kids” (para volver más tarde con la infaltable “Two Fingers”) y siguiendo con clásicos que hicieron bailar al salón entero al ritmo del country, que parece haber revivido con fuerza de la mano de este joven artista, como “Trouble Town”, “There’s A Beast and We All Feed It”, “Taste It”, “Slumville Sunrise”, “What Doesn’t Kill You”, “Lightning Bolt”(que fue el gran tema de cierre) y un interesante cover de “Rip It Up” de Little Richard. El setlist, con 20 canciones, incluyó el bonus track “Green Man” y un nuevo tema que se robó muchos suspiros, “Hold On You”.

Claro que tampoco faltaron las canciones emotivas como “Me and You”, “A Song About Love”, “Simple Pleasures” y una linda versión acústica de “Broken”, acompañada por cantos y reiteradas declaraciones de amor por parte de sus fans. Es llamativo el poder que tiene Jake Bugg para transmitir sus emociones sólo a través de la música, ocultas bajo un semblante casi inexpresivo que apenas deja adivinar una timidez que le impide decir más que palabras de agradecimiento.

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Cuesta creer, además, que este muchacho tenga tan sólo tenga 20 años de edad, por la forma en la que se desenvuelve, con madurez, prolijidad y naturalidad, como si ese fuera en realidad el tiempo que lleva recorriendo los escenarios. Con su tercer show en el lapso de un año, está más que claro que el joven inglés ya tiene un público consolidado en el país que se hace cada vez más grande. Y para los que se quedaron con ganas de verlo, es obvio no faltará oportunidad para que vuelva. Este es sólo el comienzo de un artista que promete seguir dando mucho más por un largo rato.