Dada la envergadura del festival, hemos preferido separar por jornadas nuestra reseña, centrándonos en nuestro personal recorrido por los artistas primaverales. Así, podrán viajar directamente hacia sus intereses, y terminar disponiendo de un balance general del Primavera Sound Festival, uno de los eventos musicales más destacados de la escena indie europea.

Miércoles 30/5

El miércoles 30 de Mayo empieza la maratón de cinco días de música “nonstop”. Esta noche los conciertos son gratuitos, por primera vez en Arc de Triomf, un emplazamiento que parece perfecto para este tipo de eventos. El Primavera Sound Festival propiamente dicho – el de pago -, no empieza hasta mañana, y se nota. Público de todas las edades y sabores, de todas las clases y olores; todos disfrutando de la música pero sin ser extremadamente fanáticos.

El cartel si más no curioso: el punk-rock de No More Lies, a las 18h de la tarde, bajo el brillante sol de un miércoles en Barcelona… los de Sant Feliu asustaron a todo curioso viandante. Seguidamente Jeremy Jay, mucho más tranquilo – óptimo para la hora -, que sonaba de fondo mientras la gente iba llegando: agradable. Luego The Wedding Present, un gran descubrimiento para nosotros que vamos a investigar más a fondo en un futuro; y por fin los platos fuertes del día: The Walkmen y Black Lips. Ambos muy buenos conciertos, aunque la multitud de Arc de Triomf – mucha no interesada en la música -, y a veces la falta de potencia sonora, no dejó que los disfrutáramos en su máximo esplendor. Eso sí, los hits como “The Rat o “Family Tree no perdonaron, e hicieron saltar hasta al más desentendido. Los Black Lips tenían programadas un montón de actuaciones en todo el Primavera Sound – no sabemos si han cobrado en formato “pack”… -, por lo que oportunidades para verlos en mejor calidad no nos han faltado. Nos llamó especialmente la atención que Cole Alexander no se desprendiera del gorro de lana en ninguno de los conciertos – quizás debido a la calvicie – , pero dado el horario que tenían y el calor que hacia este fin de semana en la ciudad,  seguro que fue una indumentaria poco acertada.

Jueves 31/5

El jueves empieza la parte intensa del festival, que se desarrollará durante tres días en el recinto ferial del Fórum. Ocho escenarios y infinidad de quilómetros… estar en forma y llevar zapato cómodo son dos de los requisitos indispensables para soportar esta “gimcama”.

Empezamos la jornada con el cantautor británico Baxter Dury. Son pasadas las 18h de la tarde y el sol calienta, la verdad que la puesta de sol le da un toque especial a los conciertos del atardecer. Eso, y disfrutar sentados relajadamente de su último álbum “Happy Soup”.

Apenas una hora después no recomiendan a Peter Wolf Crier. El cantautor estadounidense Peter Pisano junto a Brian Moen a la batería, nos seduce con un folk íntimo perfecto para ese momento. Al principio nos choca la energía del batería, que va enrojeciendo a medida que avanzaba el concierto, pero finalmente Peter nos cuenta que han roto una pedal en la segunda canción, sustituyendo ese bombo por otro sonido en el resto del directo. “Ha sido como hacer un puzle” – dijo. Y nosotros alucinando de la genialidad del dúo, que asumió el percance con extrema profesionalidad. Y aunque solo eran dos en el escenario, con grandes dosis de energía y provistos de un pedal de loops, lo vivieron y lo vivimos como si fueran todo un conjunto.

Después de Peter Wolf Crier nos pasamos por Sr. Chinarro, con más músicos en el conjunto de lo normal, disfrutamos un rato de este compositor sevillano antes de irnos a Grimes. Destacó la calidad de la banda en sí, y lo que sonó más pobre quizás fue la voz del propio Antonio Luque. De todos modos podría deberse a alguna complicación sonora que afectó al escenario Mini. Un público entregado para un escenario que quizás les iba un poco grande, sobretodo teniendo en cuenta la hora.

Con Grimes empezó la sorpresa del Primavera Sound: la jovencísima Claire Boucher consigue tener el escenario Pitchfork hasta los topes.  Aparece con tiras amarillas en el pelo, falda escocesa, y un look un tanto punk-desaliñado que pega a la perfección con ese estilo musical mezcla de pop, electrónica, y pinceladas góticas. Al principio se la ve un poco sola – o pequeña – en el escenario, pero en cuanto algunos amigos “raveros” salen a bailar llenando el espacio vacío, la canadiense demuestra que ella se lo guisa y ella se lo come… ella puede con todo. Con tres discos en dos años, y sin saber leer música, Grimes reconoció que fue uno de los directos con más público que ha vivido; y lejos de verse avasallada ante semejante multitud, Claire Boucher despuntó, sobretodo con la enorme “Oblivion”, single que pertenece a su próximo álbum Visions y que nos tiene ensimismados.

Nos volvemos al Mini: el concierto de Death Cab for Cutie se vió perjudicado por lo mismo que el del Sr. Chinarro, la banda se oía bien pero al cantante se le oía poco. Todo y que Ben Gibbard bien puede presumir de un timbre tan característico, debido a esos poblemillas sonoros, no pudimos disfrutar al 100% de su conjunto. De todas formas, incluso con estos percances técnicos, ofrecieron un gran directo, incorporando temas de su último disco Codes and Keys.  Música pegadiza, agradable para los oídos, que gustó incluso a los desconocedores del conjunto.

El momento de tomar decisiones llega… ¿Beirut o Wilco? Democráticamente nos perdemos Beirut por ver a la banda de Chicago, principalmente porque han sacado nuevo álbum, The Whole Love. Wilco da un señor concierto, con un público entregado a la escucha, y relajado. El escenario San Miguel – el principal – se completa con luces aguamarinas, en una fondo con relieve, que da un toque intimo a este directo que quizás pecó de ser un tanto frío.

De camino a The XX – recordemos que el escenario Mini estaba a kilómetros del resto – nos llega la sorpresa del jueves: Refused. El grupo sueco de hardcore, reunificado después de quince años, llena el anfiteatro Ray Ban. Mínimamente sorprendente si tenemos en cuenta el tipo de público que suele venir al festival. En general descubrimos a un Refused dando muchísima caña, y a un Dennis Lyxen totalmente entregado.  Nos hizo recordar una actuación de hace unos años con los Bloody Beetrots en Murcia.

Y ahora sí, corremos hacia The XX, uno de los grupos que más esperábamos del jueves. El trío – antes cuarteto – británico se estrenó ya hace dos años en el Primavera Sound, y esta vez, con un escenario de mucha más envergadura, volvían sin disco nuevo, pero ya con un éxito descarado. Su dream pop nos sigue hipnotizando, pero tenemos que decir que esta vez se pasaron un poco de lentos. Aunque la calidad fue indudable, nos falto un poco de arranque, sobretodo en hits como “Crystalized”,  que cantaron a casi medio tiempo.  Aunque la explosión que esperábamos no acabó de llegar, The XX nos tenían ganados antes del concierto, y teníamos tantas ganas de ver temas como “Islands” o “VCR“, que pudimos disfrutar de su calmoso directo cual niños con un caramelo.

Después de The XX, volvemos hacia la zona central a ver A$AP Rocky, un nombre que no paramos de escuchar durante los últimos meses. A$AP Rocky es un rapero neoyorkino que ha evolucionado el hip-hop añadiéndole una base más lenta, cercana al dubstep o inclusive al crunk.  Su novedosa propuesta, dada a conocer a través de las redes sociales, ha agitado el panorama más underground, devolviéndole al hip-hop un estatus dentro de este tipo de festivales. Aunque A$AP actuó en el escenario Pitchfork – uno de los más pequeños – nos sorprendió la cantidad de público que lo escogió ante los líderes mainstream Franz Ferdinand. Rakim Mayers consiguió con su rap hacer mover al unísono cientos de manos animadas. Nosotros nos tuvimos que repartir, y a mitad de concierto del rapero nos desplazamos al San Miguel para ver a la parte final de Franz Ferdinand.

Cuando llegamos, los escoceses tenían completamente extasiado al escenario principal.  Pese a no tener nuevo disco en el mercado – están a punto de publicar su cuarto álbum -, dieron uno de los mejores conciertos de la noche, todo i que era esperable. Criticados a veces en por ser demasiado “masivos” los de Alex Kaprano siguen llenando y haciendo bailar a toda la grada con hits como “Take Me Out“, “No You Girls o “This Fire”. Un gran final de noche.

Viernes 1/6

El viernes lo inauguramos con The Chamaleons. Después de treinta años de su primer álbum Script On The Bridge siguen sonando bien. El primer momento álgido del día llega cuando Mark Burgess baja al foso, y nos da muestras de su aptitud vocal mientras se entremezcla con el público.

Entre el espectáculo de The Chamaleons e ir degustando un poco de otros conciertos por el camino, nos distraemos y llegamos tarde a I Break Horses. Creo que podemos decir que aunque no llegamos al principio, los suecos nos dieron una de las sorpresas más positivas del Primavera Sound. Con un sonido hipnotizador, Maria Lindén y Frederick Balckse llenaron todas y cada una de las gradas del escenario ATP, lo que le daba aún más sentido al concepto circundante de su sonido. Sinceramente tenemos que confesar que I Break Horses en directo te transporta a otro lugar, te hace sentir, te hace emocionar…. es algo etéreo, es todo sensibilidad. Y si a este derroche de piropos, le añadimos la simpatía y humildad de Maria Lindén, y el final infinito a base de loops, con la desaparición, uno a uno, de los integrantes del conjunto, tenemos como resultado un declarado amor ciego hacia esta banda. Su único disco Hearts nos basta para augurar un gran futuro a esta pareja, que curiosamente se conoció en un foro para hipocondríacos. No dejéis de escuchar “Winter Beats” y “Goodbye Sweet Dreams“, dos joyas que nos tienen cautivados.

Después de este cúmulo de sensaciones en I Break Horses, y mientras esperamos a  The Cure, pasamos por el Ray Ban a ver como suena Afrocubism. De repente nos descubrimos moviendo el esqueleto al son de música cubana. Ritmos contagiosos que nos recordaron a los entrañables Buena Vista Social Club. Felicitamos a la organización del festival por traer a Afrocubism y programarlos a esa hora y en ese escenario… poco nos importó que nuestros bailoteos nos hicieran perder posiciones ante el concierto más esperado de la noche…

Pero llega The Cure: llenazo absoluto. Anunciado como un concierto que se iba a alargar más de lo esperado, infinidad de gente aguardaba ya horas antes la llegada de Smith y los suyos. Después de más de treinta años de carrera, los británicos siguen estando en plena forma, y se puede decir que era uno de los conciertos más esperados de todo el festival. Hasta ahora no habíamos visto el San Miguel con tal magnitud de gentío. Aunque costaba ver siquiera las pantallas, y los hits tardaron en llegar, el público aguantó a pie del cañón las tres horazas de concierto. Un apoteósico final con “Lullaby“, “Friday I’m In Love” y “Boys Don’t Cry” levantaron por fin los ánimos, e hicieron saltar a miles y miles de personas. En general un concierto completísimo, con un estricto repaso a su extenso repertorio, lo que seguramente maravilló a los más fanáticos de The Cure, y cansó un poco a los menos.

Después de The Cure, y para poder pillar un buen sitio en M83, nos perdimos a Sleigh Bells… y bien que nos dolió – sobretodo visto las buenas críticas -. Pero M83 valió la pena. Y tanto si la valió. Sin duda uno de los mejores conciertos que hemos vivido dentro del Primavera Sound, y posiblemente uno de los mejores del año. Los franceses estuvieron alucinantes. Catapultados gracias a su último álbum Hurry Up, We’re Dreaming, con singles tan exitosos como Midnight City” o “We Own The Sky“, M83 ya llevan seis discos a sus espaldas y más de diez años como conjunto. Su rock electrónico, cercano al dream pop y shoegaze, está de moda, y no es de extrañar. Además de ser los progenitores de un álbum de tal magnitud, el viernes pudimos ver como M83 crece – más si cabe – en el escenario. La banda liderada por Anthony Gonzalez, artifició un concierto con una genialidad que realmente recordaremos mucho tiempo. Un directo que te transportan a una experiencia cósmica, donde los sentidos se inundan, y hasta tu misma piel se pone a vibrar a ritmo de sintetizadores.

Ya después de este deleite musical, nos dirigimos a The Rapture. Con nuevo disco en 2011 titulado In The Grace Of Love, y que incluye el exitoso “How Deep Is Your Love?” y otros tantos temazos que nos alucinan como “Sail Away” o el mismo “In The Grace of Your Love“,  nos ponemos a disfrutar cual adolescentes bailando y saltando al ritmo de soul, funk, pop, y electrónica claro. Los neoyorkinos elevaron al formato fiesta la noche del viernes, y con la sensación de haber quemado los zapatos nos despedimos a coger fuerzas para la intensa jornada del sábado.

Mañana segunda parte de la reseña