Compartir

Ser premiado o castigado con base en las calificaciones de otros sobre nuestras acciones públicas ya no es solo una pesadilla recurrente en la mente de muchos, ni el argumento de Nosedive, el primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror.

En China ha sido implementada la aplicación “Zhima Credit” que permite puntuar a los ciudadanos teniendo en cuenta la opinión de otros. Se trata entonces de un experimento social con miras a establecer una base de datos confiable para armar un ranking de créditos. La escala se mueve entre los 350 y 950 puntos, el valor que ostente cada uno determinará ciertos beneficios o desventajas, tal y como reporta el medio The Wire.

¿Cómo te califican?

Una vez estás adherido al sistema, por medio de una app en tu smartphone, esta obtiene datos de otras aplicaciones como el sistema móvil de pago Alipay (actualmente en China, la mayoría de las compras se pagan desde el teléfono), así se sabe, por ejemplo cómo y cuáles son tus consumos, y qué tan responsable sos cumpliendo con tus deudas. De igual modo, se vincula con las interacciones de tus contactos en redes sociales, pudiendo ellos puntuarte también, tal y como ocurre en el aludido episodio de Black Mirror.

Si bien Zhima no es de uso obligatorio, gracias a la publicidad promovida por parte de Ant Financial, la empresa creadora de este programa, muchas personas la han descargado pensando más que nada en las posibles recompensas, y hasta la fecha ya hay más de 200 millones de usuarios registrados en aquel país.

Los beneficios de una alta puntuación:

Quienes tengan excelente valoración en el ranking no tendrán, en muchos casos, que dejar un depósito para alquilar un departamento, auto o una habitación de hotel.

Los castigos por una baja calificación:

Serás menos tenido en cuenta al momento de reservar pasajes para un viaje, por ejemplo, es probable que te toquen los peores asientos en un avión o ni siquiera alcances a viajar si hay mucha demanda por parte de usuarios con mejor ranking para aquella fecha.

En todo caso, se tratan de consecuencias muy similares a las que se atiene la protagonista del mencionado capítulo de la serie Black Mirror, tales castigos le generan una crisis nerviosa y un sinfín de desventuras.

Otros sistemas similares en China

También en la provincia de Sichuan, más concretamente en la ciudad de Suining, se puso en marcha una medida parecida desde 2010. La misma consiste en que todos los ciudadanos son calificados con respecto a sus conductas de urbanidad, empezando todos con 1.000 puntos que pueden ir subiendo o bajando acorde con la calidad de sus acciones.

Por ejemplo, manejar en estado de ebriedad resta 50 puntos, en cambio realizar obras de caridad suma 10, y si tal ayuda a los más necesitados llama la atención de los medios de la prensa, suma otros 15 a favor.

Todos esto da como resultado que la población pueda ser dividida en cuatro categorías: A, B, C y D. Los primeros, podrán encontrar empleo con mayor facilidad y acceder a mejores oportunidades, como tener ventaja al momento de elegir el colegio para sus hijos. Por el contrario, los de la clase D pierden el acceso a ciertos servicios.

Skynet o Gran Hermano

Sumado a las anteriores plataformas de datos, también existe en dicho país asiático un sofisticado sistema de video-vigilancia ciudadana con capacidades de reconocimiento facial. La red de cámaras fue pensada, en primera medida, como un mecanismo de prevención del delito en las calles. Lo cierto es que su uso ya empieza a ser cada vez más extendido para monitorear cada vez más conductas. Hasta la fecha, hay poco más de 100 millones de cámaras instaladas, de las cuales 20 millones ya se encuentran activas.

La idea es, una vez más, que la población pueda ser identificada con carnets y susceptible a ser calificada con base en sus comportamientos. Entonces, y de nuevo, se buscará tener en cuenta la información recopilada para decidir si podrás acceder a una hipoteca, un préstamo o incluso una visa para viajar a cierta parte del mundo. Se espera que para el año 2020 Skynet esté funcionando plenamente, brindándole a las autoridades datos que, cruzados con los de sus redes sociales locales como WeChat, serán suficientes para saber qué clase de ciudadano es cada uno de los habitantes.

Este tipo de políticas son hasta el momento impensables en otras partes debido a las posibles violaciones a la privacidad que conllevan. En todo caso, las secuelas a largo de plazo de este tipo de sistemas las sabremos con certeza dentro unos años, pero para la mayoría de espectadores de Black Mirror parece estar claro que no se trata de una buena idea, sino una preocupante manera de vivir dentro de un panóptico, propio de la ficción retratada por George Orwell en su libro 1984.