Ariel Levenberg es actor, dramaturgo, dibujante y fue arquitecto. Es argentino y vivió muchos años en España, lugar que permanece en su retina como un retrato impresionista aventurado en sus ilustraciones. Como actor tiene más de una decena de obras en su abanico; de sus producciones como dramaturgo destaca Donato y su mujer, obra que recoge los textos escritos por Ariel sobre Donato, donde se da lugar a un juego metadiscursivo que desarrollan los protagonistas de su primer obra (Cristina Sallesses, Juan Carlos Antón y él) llamada Donato y su cupé.

¿Qué supone en tu vida dedicarte a la actuación?
Mi primera profesión es la arquitectura (¿O debería decir “fue”?). Llegué al teatro a los treinta y tantos años y poco a poco se me fueron trasladando el amor y el deseo de una profesión a la otra. Y ya desde algunos años, y supongo que hasta que el cuerpo aguante, seré actor. Disfrutaré y padeceré con la actuación (en ese orden), me seguiré formando como tal: estudiando, aprendiendo textos, ensayando y haciéndome preguntas hasta el fin.

¿Por qué ir a ver teatro?
Para mí el teatro es, entre otras cosas, un alimento. Voy a ver teatro porque tengo hambre pero al mismo tiempo no me gusta salir con la panza llena, no quiero saciarme, prefiero que me deje con las ganas porque la saciedad provoca somnolencia y en cambio quedarse con las ganas genera preguntas, ruidos, inquietud, y eso moviliza. Para mí eso es el teatro.

¿Qué representación quisieras habitar?
Voy a partir la respuesta en dos. Casi siempre quiero habitar la obra que estoy ensayando, pero de elegir una me quedaría con La muerte de un viajante.

¿Un personaje de teatro que quisieras ser por un día?
Pepe Soriano en El loro calabrés.

¿Libros que leíste últimamente?
El último libro que leí fue y es, porque lo tengo junto a mí y de ninguna manera quiero que se aleje, El cuaderno de Bento, de John Berger. Como se dice ahora: me quemó la cabeza. John Berger es un pintor, dibujante, ensayista y novelista inglés, un verdadero artista. Y un poco antes, releí El Evangelio según Jesucristo, de José Saramago.

¿Ensayás solo, con el espejo o con alguien más?
Los textos los estudio solo, en mi casa o en los colectivos. Según la obra, ensayo solo, con algún compañero o varios, o con el director. También con mi mujer, Cristina Sallesses, que es actriz y solemos trabajar juntos con frecuencia.

¿Qué obra que actualmente esté en cartelera recomendarías y por qué?
Recomiendo FASSBINDER, todo es demasiado, de Lisandro Rodríguez, en el Centro Cultural San Martin. Me gustó mucho, y copio un comentario del mismo Rodríguez:

“No le llamo obra, es imposible abarcar a Fassbinder. Se trata de un acercamiento poético a un poeta, un romántico pesimista que insistía en querer cambiar las cosas sabiendo que era imposible”